Chinches de cama: ¿La plaga urbana del siglo XXI?

¡Chínchate! Está expresión se sigue utilizando hoy en día aunque la gran mayoría de sus “usuarios” desconocen el origen: “Procedente de la molesta y desagradable presencia de las chinches de cama”. Bien conocida por nuestros abuelos, la chinche de cama se consideraba casi extinguida en el último cuarto del siglo pasado. En la actualidad, voces en todo el mundo desarrollado alertan del resurgir de esta plaga pero ¿es realmente cierto?  ¿cómo es posible su retorno y de dónde vienen? ¿Es qué no podemos con ellas?

Efectivamente y según estadísticas publicadas en los EE.UU., se han registrado incrementos interanuales del 500 hasta el 2.000% de los casos de chinches de cama; la situación es de tal magnitud que en abril de 2009, la “U.S. Environmental Protection Agency” – equivalente a nuestro Ministerio de Sanidad – organizó una cumbre nacional sobre la problemática de las chinches. En Gran Bretaña, algunos estudios denuncian incrementos del orden de 10 veces desde al año 1.999 (Datos de Professional Pest Controller 32:16-17;2003). Incluso en Australia, los expertos ponen en evidencia incrementos del ¡700 al 1.000%!

En España y según datos del estudio de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas – Anecpla – dado a conocer en febrero de este año, los servicios de control de chinches de la cama se incrementaron un 70% en los últimos 5 años y éstos se han producido sobretodo en alojamientos turísticos y en domicilios particulares.

La explicación más aceptada sobre este resurgimiento se centra en la combinación de “globalización-desconocimiento social-falta de potentes insecticidas”. El incremento del comercio mundial, del transporte de mercancías y del turismo, sobre todo provenientes nuevos mercados, han facilitado la rápida expansión de las chinches de cama desde los pequeños reservorios existentes. Una vez aquí, las chinches se encuentran con sociedades menos preparadas para combatirlas por dos razones principales: ya no existe la cultura “anti-chinches” que poseían nuestros mayores y ya no están disponibles los insecticidas que fueron efectivos en el pasado, pero que se retiraron más tarde por su excesiva toxicidad.

Este artrópodo hematófago se alimenta de nuestra sangre en casi todas sus fases vitales y de forma exclusiva; se refugia en las costuras del colchón, en el somier, en los dobladillos de una colcha, el cabecero, las juntas del parquet, enchufes e interruptores, cualquier pequeño hueco alrededor de la cama le resultará suficiente para vivir, instalarse y reproducirse (más detalles aquí).

 

Nos pica durante la noche de manera indolora, ya que inocula un anestésico local y un anticoagulante; en la mañana siguiente, observaremos unas diminutas manchas de su sangre y puntitos negros (sus deyecciones) sobre la ropa de cama. Las picaduras no suelen conllevar una reacción en la piel más allá del enrojecimiento y leve inflamación su alrededor; no obstante, puede variar dependiendo de la edad y del estado físico e inmunitario de la persona y, en algunos casos, esta reacción no se han manifestado hasta días después de la picadura, lo que hace imposible establecer el momento y el lugar dónde la víctima tuvo encuentro con las chinches, en el caso de estar en viaje de negocios o de placer.

A pesar de que la chinche es capaz de albergar hasta 28 patógenos responsables de enfermedades del ser humano entre los que se encuentran los desde la Hepatitis C hasta el VIH, no ha sido demostrada hasta la fecha su transmisión al ser humano en situaciones reales.

También son importantes los efectos psicológicos que sus picaduras pueden causar como el stress, la sensación de vergüenza y el estigma social. Además, éstos contribuyen a retrasar el control de la plaga ya que las víctimas prefieren esconder el problema frente a terceros e intentar soluciones domésticas que no sólo son ineficaces, sino contraproducentes ya que suelen provocar repelencia y dispersión de las chinches a otras habitaciones.

El hecho de vivir en comunidades de vecinos hace que una infestación de chinches tenga aún más facilidades para extenderse. Esconder el problema y utilizar insecticidas domésticos – y más aún en periodos de crisis económica – provoca que las infestaciones iniciales se extiendan hasta las viviendas colindantes, incluso llegar un momento en que deba tratarse como un problema de la comunidad pero con unos costes en salud y económicos a estas alturas muy elevados. El sector hotelero madrileño ya es consciente de estos costes – a sumar a los de la imagen – y se ponen en manos de un profesional en control de plagas desde el principio.

Ya no hay estigma social o vergüenza que valga, ya que se ha demostrado que no existe vinculación entre la presencia de chinches y un entorno poco salubre o unas condiciones económicas desfavorecidas. Es decir, la higiene y la limpieza habituales no nos garantizan protección contra de las chinches de cama.

 

Para los profesionales en control de plagas, la eliminación de las chinches de cama tampoco está exenta de dificultades debido a las limitaciones químicas existentes, que deben suplirse con un conocimiento y pericia muy elevados y con un cuidadoso proceso de selección de las medidas a tomar mediante el procedimiento de “Control Integrado de Plagas”. En este sentido, la formación y entrenamiento continuos de los especialistas de Profinal son elementos básicos para alcanzar el éxito.

De forma paralela, se están ensayando nuevas técnicas: desde sistemas de ayuda para la detección de chinches en edificios complejos mediante el uso de animales adiestrados, hasta sistemas de tratamiento de superficies domesticas mediante procesos térmicos – frío extremo o calor a más de 50ºC -,  aunque todavía no existe un consenso sobre si estos sistemas resulta más eficaz, económico y sostenible que el uso adecuado de los insecticidas químicos existentes.

Por lo tanto, la mejor recomendación que se puede dar en el desafortunado caso de “retomar” contacto con las chinches de cama, es ponerse de manera inmediata y precoz en manos de un buen profesional en control de plagas. Para eso, estamos a vuestra disposición!

2 comentarios
  1. Jose
    Jose Dice:

    La problemática de las chinches es mundial. Los cambios climáticos son una de las principales causas para el aumento poblacional de estos insectos hemimetábolos. Es casi imposible salvarnos de un piquete de estos bichos, sobre todo cuando viajamos mucho y vamos de un hotel a otro. Lo peor del asunto es que podemos llevar estos bichos a nuestras casas.

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