Control de plagas en Colegios y en Guarderías

El control de plagas en colegios y en guarderías, sobre todo en estas últimas, requiere que el especialista en control de plagas tenga unos conocimientos y una sensibilidad muy particulares respecto a la prevención de intoxicaciones accidentales. Las cucarachas y las moscas contaminan alimentos y superficies con su simple contacto y a través de sus deyecciones, al igual que ratas y ratones: se trata de plagas habituales en las ciudades y que son vectores de transmisión de más de treinta enfermedades al ser humano. Por lo tanto, no es admisible su presencia cerca de escolares ni de bebés.

 

De otra parte, aunque los productos biocidas que las controlan incorporan más que nunca medidas de prevención frente a su ingesta accidental una vez aplicados, el objetivo debe ser evitar que ésta se pueda producir. Un bebé gateando tiene un campo de visión diferente al resto de las personas; bajos de armarios, de camas, etc., se encuentran en su campo visual habitual, por lo que las técnicas de ocultación en esos lugares, utilizadas por las plagas y también por los especialistas en su control para colocar sistemas de eliminación, no se pueden utilizar en estas instalaciones.

 

Además, durante su primer y segundo año, los bebés descubren e investigan todo objeto a su alcance llevándoselo a la boca, lo que incrementa las posibilidades de ingesta y de contacto. De forma añadida, los riesgos de intoxicación, aún a muy pequeñas dosis, pueden ser más elevados en estas edades que para los adultos, no sólo en relación con el peso corporal, si no por una mayor sensibilidad a las materias activas empleadas.

 

Por todo ello, es evidente que el control de plagas en colegios y en guarderías exige que el especialista, además de localizar cualquier signo de la presencia de plagas y de evaluar el riesgo de infestación en las instalaciones, tenga conocimientos profundos sobre el Control Integrado de Plagas, sobre técnicas alternativas de tratamiento y tenga una especial pericia para implantar sistemas de monitorización en un entorno tan sensible; debe asegurarse que ninguno de ellos quede al alcance ni a la vista de los usuarios tan particulares de estas instalaciones.

 

 En definitiva, el especialista en control de plagas debe conocer a la perfección las plagas involucradas y sus costumbres para anteponer sistemas de control de plagas no químicos y para implementar, junto con el responsable de la instalación, todas las medidas estructurales e higiénicas oportunas para prevenir el acceso, la atracción y el refugio de las plagas urbanas en colegios y en guarderías.

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