Control de Plagas sin biocidas

El control de plagas sin químicos o sin biocidas se está convirtiendo en una realidad obligada, debido a las cada vez mayores restricciones en el empleo de biocidas, de forma particular en la industria alimentaria. Por el momento, prescindir del uso de biocidas químicos en los tratamientos para el control de plagas resulta imposible; no obstante la minimización de su empleo y, sobre todo, la racionalización de su uso deben ser tanto un objetivo de las empresas más profesionales en control de plagas como una exigencia de los propios clientes.

Entre los métodos de control no químicos o sin plaguicidas hay quienes mencionan las tareas de limpieza y de ordenación de las instalaciones: desde nuestro punto de vista, estas acciones resultan prioritarias e imprescindibles sea cual sea la estrategia que se escoja para controlar una plaga urbana. El motivo por el cual la plaga está presente en unas instalaciones es porque en ellas encuentra los elementos necesarios para su supervivencia: agua, alimento y refugio. Alterando, eliminando o limitando su acceso a ellos, estaremos alterando seriamente su desarrollo y en su capacidad de proliferar.

 

Tras esta acción, que según nuestros datos puede mermar la población plaga hasta en un 50%, es necesario abordar la toma de otras medidas, consideradas pasivas en muchos textos, pero también básicas para lograr un control duradero: impedir que entren nuevas plagas e implantar medidas de exclusión, identificando y sellando vías de acceso y refugios.

 

 

Para  ello también resulta esencial conocer a fondo los hábitos, el comportamiento  y las capacidades de la plaga involucrada. La revisión exhaustiva de las instalaciones, de los proveedores e incluso de las visitas y del propio personal trabajador son imprescindibles par a identificar las vías de entrada y las zonas de refugio.

 

 

Por último, las medidas de control directo no biocida de la plaga son novedosas y variadas (algunas en fase experimental) , y alcanzan diferentes niveles de control en función del tipo de plaga y de la instalación afectada, pero sin alcanzar por si solas, el 100% de control sobre la plaga. No están exentas de riesgos, tanto para las personas como para la propia instalación y materiales, por lo que en todos los casos deben tomarse medidas de prevención oportunas. Como característica adicional, mencionar que ninguno de estos métodos posee persistencia, por lo que los efectos sobre la plaga no van más allá de los inmediatos:

- La aspiración: en el caso de artrópodos permite la eliminación física no sólo de muchas formas adultas sino también de sus huevos y formas inmaduras al tiempo que de los residuos y suciedad presentes. Requiere de exhaustividad y minuciosidad.

- Calor ambiental (seco): por encima los 50ºC tanto las formas adultas como los huevos y las formas inmaduras de la mayoría de las plagas urbanas de insectos no sobreviven. No obstante, la dificultad y el coste de mantener durante el tiempo suficiente la temperatura adecuada en todos los puntos del local junto con la necesidad de determinar los materiales y elementos de la instalación que pudieran resultar dañados y que requerirían de un tratamiento diferente (plásticos, material electrónico, etc.) son algunos de sus inconvenientes.

- La proyección de frío, a través de nitrógeno líquido o de dióxido de carbono, o de calor húmedo (tipo vaporeta) también se están llevando a cabo con diferentes resultados, similares a los anteriormente citados y que requieren complementar con otros métodos. Se proyectan mediante lanzas que dirigen el chorro de frío o de calor húmedo hacia las zonas escogidas por el aplicador.  Requieren de un trabajo minucioso y que puede provocar la dispersión de la plaga debido a la presión de la proyección.

- Atmósferas modificadas: mediante éste método se obtienen eficacias muy elevadas con diferentes gases pero, por el momento, se pueden llevar a cabo sólo en espacios  perfectamente confinados para poder controlar de manera segura que se alcanzan las presiones del gas atmosférico adecuadas para eliminar la plaga.

 

 

Otros métodos, como los sistemas de captura mediante atrayentes hormonales, alimentarios,  luminosos, etc., aun considerándose en la mayoría de los casos para el monitoreo de la plaga, son cada vez más un complemento de control activo, en cuanto a que ayudan a reducir el nivel poblacional. Su ventaja principal, que los hace particularmente interesantes, es que están “trabajando” de manera continua las 24 horas del día y los 365 días del año.

 

 

En definitiva, y al margen de las novedades que surjan con futuros desarrollos e innovaciones, ninguno de los métodos es eficaz al 100% por sí solo (como casi tampoco lo son los químicos biocidas actuales) por lo que sobresalen dos conclusiones para el control de plagas actual y futuro:

     1.  La combinación de métodos es imprescindible para alcanzar el control de las plagas (Control Integrado de Plagas)

     2.  La “persistencia” o durabilidad del control de plagas estará condicionada por:

        a.  la vigilancia del mantenimiento de las condiciones laborales y ambientales “no favorecedoras/propiciantes”, y

        b.  el mantenimiento de sistemas de monitoreo y captura, que trabajan de forma incesante y sin riesgos.

 

La conciencia sobre los riesgos toxicológicos de los biocidas está más presente que nunca, como también lo está sobre los riesgos que conllevan los métodos no químicos así como los aún elevados costes que los hacen poco sostenibles. En la combinación y en el uso racional de ellos reside el éxito del control de plagas moderno y profesional.

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