Galeruca del Olmo – La plaga se extiende

 

En el año 2012 aparecieron las primeras noticias en la prensa sobre un escarabajo que se alimentaba de las hojas de los olmos. Durante el año 2013, su aparición en los medios de comunicación fue en aumento, siendo varios los municipios del sur de Madrid y diversas áreas de la capital las afectadas por este insecto. Nos referimos a la Galeruca del olmo, Galerucella luteola = Xanthogaleruca luteola.

 

Las previsiones para este año 2014 no son halagüeñas. A los recortes continuos en la administración en la ejecución de tratamientos de control, se añade la gran capacidad reproductiva del insecto que al menos desarrolla dos generaciones al año.

 

La Galerucella, no representa un peligro para los humanos y se deja capturar sin inmutarse. Sin embargo y debido a la capacidad de volar de los adultos, su presencia por decenas o cientos en el las fachadas de las comunidades y su acceso a través de las ventanas al interior de los hogares resulta muy molesta.

Además, los daños en los olmos son muy visibles, llegando con frecuencia a dejarlos sin hojas (señalar que tanto las larvas como los adultos se alimentan de éstas) y si las defoliaciones se repiten durante varios años seguidos, los árboles quedan debilitados a expensas de insectos perforadores o transmisores de hongos.

 

Todo lo anterior, justifica la necesidad de controlar a este insecto que en los últimos años ha ido provocando cada vez más problemas.

La identificación del adulto es sencilla. Es un escarabajo de 5-7 milímetros de color amarillo verdoso con bandas oscuras longitudinales. Las larvas, después de nacer, tienen tonalidades amarillentas con dos franjas transversales de puntos negros.

A continuación se recoge el resumen de su ciclo biológico para 2 generaciones al año, obtenido de un documento de la Dirección General del Medio Natural del Gobierno de Aragón.

 

Basándonos en su ciclo de vida, la gestión de su control se centra en eliminar los insectos adultos en el momento que salen de sus refugios invernales, pero siempre antes de que realicen la puesta (finales de abril a mediados de mayo), aunque esta fecha puede cambiar en función de las condiciones climatológicas, ya que el calor afecta directamente a la rapidez de multiplicación de este coleóptero, que puede reproducirse hasta cuatro veces entre junio y octubre si hay altas temperaturas y falta de lluvias.

 

De esta manera se consigue evitar un primer daño así como disminuir el número de puestas. Este primer tratamiento se deberá completar con un segundo, que se efectuará cuando hayan nacido la mayoría de las larvas de la primera generación (finales de junio-primeros de julio).

En el caso de existir una segunda generación (por individuos que no se hayan eliminado al estar escondidos entre la corteza del olmo, hojarasca, grietas en los edificios, etc. o bien porque hayan podido llegar de zonas próximas con galeruca), es necesario planificar 2 servicios adicionales en los meses de julio-agosto para eliminar los adultos y en septiembre para eliminar las larvas.

Por último, observar los requisitos administrativos que se deben cumplir para la prestación de un servicio fitosanitario para el control de la Galeruca, indicados en el R.D. 1113/2012   por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, siendo lo más relevante la necesidad de:

-       Solicitud para la realización del tratamiento al órgano competente de la Administración con al menos de 10 días hábiles de antelación a su ejecución.

-       Documento de Asesoramiento.

-       Plan de actuación.

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