Insectos voladores

¿A quién no le molesta una mosca alrededor de su cabeza o en su plato en un restaurante?, ¿y qué pensamos cuando en el mercado vemos un insecto posado encima de la carne o del pescado fresco?

Los insectos voladores son portadores y transmisores de una amplia gama de microorganismos y enfermedades adheridos a sus patas, excrementos y saliva, entre los que están la salmonella, Escrerichia coli, tifus, tuberculosis y disentería. La contaminación de los alimentos y de las superficies donde se alimentan, caminan y se posan pone en riesgo nuestra salud. Por tanto, un control efectivo de los insectos voladores es vital en los lugares donde se manipulen alimentos, desde la materia prima hasta la comida ya cocinada.

En especial, hay zonas donde la ausencia de insectos voladores es vital para poder ofrecer a los empleados y clientes el confort y tranquilidad deseada: hoteles, restaurantes, locales comerciales, hospitales, guarderías….

¿Existe alguna obligación legal para el control de estos insectos? Con el Real Decreto 3484/2000 se establece la obligatoriedad de la implantación del Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico en toda la cadena alimentaria, que consiste en la prevención de riesgos (microbiológicos, biológicos, físicos y químicos) asociados al consumo de alimentos. Se exige que en los locales donde se manipulen alimentos se prevenga contra fuentes externas de contaminación entre las que están los insectos voladores.

 ¿Qué podemos hacer para evitar o al menos minimizar su presencia? Por un lado debemos evitar su atracción; para ello deberemos situar la iluminación exterior del local y la salida de extracción del aire interior alejados de puertas y ventanas. Es aconsejable sustituir la luz blanca por otra que tenga menor atracción y no dejar próximos a los accesos los contenedores de basura que deberán permanecer bien cerrados.
Por otro lado es conveniente instalar sistemas que eviten su acceso desde el exterior (cortinas de aire o plásticas, doble puerta, etc.). En las ventanas que sean susceptibles de ser abiertas colocar mosquiteras y los sumideros deberán tener sistemas de sifón con el fin de evitar del acceso desde el alcantarillado.

Para el control, cada vez se emplean más los aparatos eléctricos en sus numerosas acepciones (insectocaptores, insectocutores, matainsectos eléctricos). Estos se basan en la atracción que experimentan los insectos voladores por la luz ultravioleta. Encontramos dos formas de funcionamiento: por descarga eléctrica (el insecto atraído por la luz ultravioleta es electrocutado) y de tabla adhesiva (el insecto queda atrapado en el pegamento de una plancha de cartón o plástico, este sistema a su vez permite cuantificar e identificar los insectos presentes en la instalación).

¿Por cuál sistema nos decidimos? Pese a que la legislación no define nada en este sentido, cada vez con mayor frecuencia nos encontramos que los Inspectores de Sanidad exigen la instalación de los aparatos de tabla adhesiva, decisión fácilmente entendible si nos encontramos en zonas de manipulación de alimentos, ya que así evitaremos la caída de fragmentos del cuerpo del insecto sobre los alimentos al ser electrificado.

En ambos casos para lograr un óptimo funcionamiento, es necesario realizar un mantenimiento periódico de los equipos consistente en la sustitución de los tubos al menos una vez al año (la emisión y por tanto la atracción de la luz ultravioleta disminuye con el paso del tiempo) y en los insectocaptores de tabla adhesiva la sustitución de las tablas cuando estén llenas de capturas.
La elección del aparato adecuado en función de la superficie y características del área a proteger, su ubicación, la cantidad de equipos necesarios y el mantenimiento es recomendable que sea realizado por parte de profesionales que nos asesorarán adecuadamente.

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