LEGIONELOSIS

 

    La legionelosis es una enfermedad bacteriana de origen ambiental que se suele presentar bajo dos formas clínicas diferenciadas: la neumónica o Enfermedad del Legionario y la no neumónica o Fiebre de Pontiac, enfermedad autolimitada y de pronóstico leve.

    El nombre de Legionella se debe a una epidemia de esta enfermedad en Filadelfia, en 1976, principalmente entre participantes de una convención estatal de la Legión Americana. Luego se denominó a la bacteria que provoca la enfermedad Legionella pneumophila y se cambió el nombre de la enfermedad a legionelosis.

    El agente causal de la enfermedad forma parte de la flora habitual de los cursos de agua dulce, desde donde puede colonizar los sistemas de abastecimiento, instalaciones de agua doméstica e industrial, y hacer posible la transmisión humana por vía inhalatoria si se dan las condiciones adecuadas, pudiéndose presentar en forma de brotes o casos aislados y esporádicos.

 

    La infección puede ser adquirida en dos ámbitos, el comunitario y el hospitalario. En ambos casos la enfermedad puede estar asociada a varios tipos de instalaciones, equipos y edificios. El R.D. 865/2003 señala que las instalaciones que con mayor frecuencia se encuentran contaminadas con Legionella son los sistemas de distribución de agua sanitaria, caliente y fría y los equipos de enfriamiento de agua evaporativos, tanto en centros sanitarios como en hoteles u otro tipo de edificios.

    La bacteria Legionella causa la enfermedad cuando penetra por inhalación en el aparato respiratorio en gotas menores a 5 micras. La cantidad de bacterias en las gotitas y el estado de la persona (ancianos, niños y enfermos) influyen notablemente en la gravedad de la enfermedad.
   

   Las torres de refrigeración, condensadores evaporativos, humidificadores, agua caliente sanitaria, sistemas contra incendios, piscinas climatizadas, fuentes ornamentales, etc., son elementos potenciales de emisión de aerosoles y por tanto posibles focos de esta bacteria

    Los síntomas iniciales pueden ser similares a los de la gripe, con dolores musculares, dolor de cabeza y tos seca, seguidos  de fiebre alta, escalofríos y ocasionalmente diarrea. Es común que la  temperatura alcance 39 a 41° C y las radiografías de tórax suelen mostrar  neumonía. Los antibióticos como la eritromicina, el levaquin o la azitromicina parecen ser eficaces en el tratamiento de  la enfermedad.

 

    La  Legionella es una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones  físico-químicas, multiplicándose entre 20°C y 45°C, destruyéndose a 70°C. Su  temperatura óptima de crecimiento es 35-37°C. Su nicho ecológico natural son  las aguas superficiales, como lagos, ríos, estanques, formando parte de su  flora bacteriana. Desde estos reservorios naturales la bacteria puede colonizar  los sistemas de abastecimiento de las ciudades y, a través de la red de  distribución de agua, se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o  caliente) u otros sistemas que requieren agua para su funcionamiento como las  torres de refrigeración. En algunas ocasiones, en estas instalaciones, mal  diseñadas, sin mantenimiento o con un mantenimiento inadecuado, se favorece el  estancamiento del agua y la acumulación de productos nutrientes de la bacteria,  como lodos, materia orgánica, materias de corrosión y amebas, formando una  biocapa. La presencia de esta biocapa, junto a una temperatura propicia,  explica la multiplicación de Legionella hasta concentraciones infectantes para  el ser humano. Si existe en la instalación un mecanismo productor de aerosoles,  la bacteria puede dispersarse al aire. Las gotas de agua que contienen la  bacteria pueden permanecer suspendidas en el aire y penetrar por inhalación en  el aparato respiratorio.