Ordenanza de protección de la salubridad pública en la ciudad de Madrid

 

 Para la eliminación de cucarachas y roedores en Madrid, se debe tener en cuenta la nueva ordenanza municipal que entró en vigor el pasado 20 de junio de 2014. Ésta establece las condiciones técnico-sanitarias y de salubridad que deben reunir los establecimientos, instalaciones, actividades, edificios y lugares de vivienda y convivencia humana dentro del municipio de Madrid.

 En relación al control de plagas, la nueva ordenanza deroga y concentra dentro de su desarrollo la siguiente legislación:

 

  • Ordenanza Reguladora de Protección de los Consumidores en Establecimientos donde se consumen Comidas y Bebidas, de 28 de febrero de 1990,
  • Ordenanza Reguladora de las Condiciones Higiénico Sanitarias y Técnicas de los Centros de Cuidado y Recreo Infantil, de 30 de julio de 1998
  • Ordenanza Reguladora de las Condiciones Higiénico-Sanitarias y Técnicas de Peluquerías, Institutos de Belleza y otros Servicios de Estética, de 29 de mayo de 2000
  • Ordenanza Reguladora de las Condiciones Higiénico-Sanitarias, Técnicas y de Seguridad de las Piscinas, de 28 de enero de 1999

 

 Todas estas actividades deben implantar un plan de prevención y control de plagas documentado que será periódicamente revisado y, en su caso, actualizado.

 Como aspecto novedoso, la Ordenanza de protección de la salubridad pública en la ciudad de Madrid, viene a dar respuesta a la falta de normativa específica que regule las condiciones de convivencia en el municipio, incorporando dentro del Libro Séptimo la Insalubridad y control de plagas en inmuebles y entorno urbano.

  En concreto, su artículo 128 trata sobre el Control de plagas en bienes inmuebles y entorno urbano, señalando que:

 bloque viviendas

- Todas las parcelas y solares no edificados así como los edificios, incluidas sus zonas comunes, áreas ajardinadas e infraestructuras propias de servicios, deberán mantenerse en adecuadas condiciones de limpieza y mantenimiento, evitando generar riesgos de entrada, atracción y/o de proliferación de plagas. Corresponde a la propiedad de estos bienes inmuebles adoptar las medidas oportunas de prevención y control para evitar estas situaciones.


- Los sistemas de saneamiento y de alcantarillado serán conservados de manera que se impida el acceso de plagas al interior de los inmuebles.


- L
as basuras y otros residuos
 generados, además de cumplir la normativa aplicable en materia de gestión de residuos, no generarán riesgos de salubridad y de atracción o proliferación de plagas.

 

- Queda prohibido el depósito o abandono de mobiliario o enseres infestados por plagas.

 

Además, en su artículo 130 se refiere a las Obras publicas y servicios subterráneos observando:

 

-   En supuestos de obras públicas o privadas que supongan movilización de terreno y/o afecten al sistema de alcantarillado municipal, el responsable de las mismas deberá adoptar, con carácter previo a su inicio, medidas encaminadas al control de riesgos de plagas.

h

 

- Los titulares o gestores de instalaciones de servicios subterráneos, como garajes, conducciones de agua, telefonía y cableado óptico, entre otras, deberán aplicar los criterios de prevención y control de plagas. Con ese objetivo, dispondrán de un plan documentado de prevención y control de plagas, que deberá estar a disposición de los servicios técnicos municipales competentes.

 

Estos dos artículos destacan por la priorización de los aspectos preventivos y la necesidad de realizar planes de control de plagas siendo la propiedad o gestora de la instalación la responsable de su existencia. Con ello se pretende mantener adecuadas condiciones de limpieza y de prevención de entrada, atracción o proliferación de plagas a la vez que se ordenan ciertas relaciones de convivencia en aspectos directamente vinculados a la salubridad.

 

Para finalizar, destacar que la ordenanza recoge en su artículo 16 las Infracciones y sanciones en situaciones de insalubridad y control de plagas en inmuebles y entorno urbano:

 

- El incumplimiento de lo dispuesto en el libro séptimo, tendrá la consideración de infracción sanitaria y será objeto de sanción en los términos establecidos en la Ley 12/2001, de 21 de diciembre, cuando contravenga las prescripciones establecidas en dicha ley y en las leyes estatales y autonómicas que resulten de aplicación.

 

- En defecto de normativa sectorial específica, el incumplimiento de los deberes o prohibiciones previstas en el Libro Séptimo tendrá la consideración de infracción administrativa y será objeto de sanción de acuerdo con los criterios establecidos en el Título XI de la Ley 7/1985, de 2 de abril.

 

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