Palomas en la ciudad – la dificultad de su control

La actividad incontrolada de palomas y de otras aves en el medio urbano conlleva riesgos sanitarios reconocidos por las Autoridades Sanitarias. La cercanía de sus nidos o su simple actividad sobre nuestros edificios dan lugar al empeoramiento de las condiciones higiénicas y de la calidad de vida. Además, provocan daños sobre las estructuras, colapsando canalones de desagüe, a través de la corrosión de sus excrementos o del taponamiento de otras conducciones.

 

El aumento de población de palomas en las ciudades se está convirtiendo en un auténtico problema por los riesgos para la salud y daños que ocasionan, problema acrecentado por las restricciones legislativas de control.

 

  En Barcelona se han propuesto reducir a la mitad la población de palomas cifrada en 85.000 ejemplares. El método de control utilizado hasta la fecha, captura y sacrificio,   era criticado por las entidades animalistas, por ello se han instalado 40 dispensadores de “pienso anticonceptivo para palomas” con aspecto de papelera en los parques.

 

  Los dispensadores disparan maíz a las 8:00 de la mañana, momento del día en la que las palomas tienen más hambre, ingiriendo un tercio del alimento del día (10 gramos).    Cada aparato expulsa la cantidad necesaria para satisfacer la colonia que vive cerca y los granos de maíz, recubiertos de anticonceptivo que afecta a la ovulación de las    hembras (nicarbazina) son de un tamaño grande para evitar que pueda ser apetecible para otra especie de ave.

 

  A lo largo de toda la península y las islas, otros Ayuntamientos de las principales capitales están implantando acciones para su control:

 En Valencia, entre otras medidas, se han instalado 15 palomares en lugares estratégicos que contienen piensos esterilizantes. También se emplean dispensadores de  alimentación con este tipo de grano.

 

En Palma, aunque la población de palomas es estable, se aplican medidas de control, actuando el ayuntamiento a demanda vecinal. Las aves se atrapan mediante un dispositivo de jaulas trampa que se colocan en los tejados de las casas con permiso previo de los vecinos. También se utilizan los cañones de red y en el año se capturan alrededor de 2.000 ejemplares.

 

En Murcia, el ayuntamiento dispone de 2 funcionarios municipales encargados del control de las palomas. Éstos distribuyen cebos y se atrapan con redes en espacios abiertos como parques y jardines, mientras que en las zonas urbanas se colocan jaulas en viviendas y edificios. Aproximadamente se apresaron 4.000 ejemplares el año pasado.

 

En 2016 se capturaron en Sevilla unas 1.400 palomas con jaulas. La ciudad se rige según una ordenanza de febrero de 2011 en la que sanciona con multas de entre 75 y 500 euros a aquellas personas que depositen alimentos en la vía pública, solares e inmuebles abandonados. Entre los métodos utilizados en Sevilla para controlar a las aves se aplican las vallas físicas como los pinchos o las redes, aunque otros medios como los piensos anticonceptivos están en estudio.

 

En Málaga, donde también está prohibido dar de comer a las palomas, con sanciones de hasta 500 euros, la población está siendo controlada con jaulas-trampa en puntos de concentración excesiva y cuando se producen peticiones de los vecinos, siendo los ejemplares capturados sacrificados.

En la zona norte del país, en concreto en Vitoria sigue abierto el debate sobre los métodos de control. Las asociaciones de vecinos y el ayuntamiento trabajan en un informe sobre cómo lo harán, habiéndose descartado el uso de los métodos tradicionales. El suministro de anticonceptivos en la comida parece que poco a poco se va imponiendo, siendo el censo estimado de palomas de unas 7.500 ejemplares.

 

En San Sebastián no cuentan con un protocolo específico al no considerar que la población existente sea una plaga. El ayuntamiento tiene subcontratado con una empresa especializada el control de las aves. Los equipos de desinfección capturan una media de 500 palomas al año.

 

Por último indicar que en la Comunidad Gallega la mayoría de las ciudades han optado por la retirada de nidos y huevos para controlar la población de palomas y gaviotas, aunque también se instalan jaulas de captura. Vigo es la ciudad que más gaviotas tiene con alrededor de 1.200 ejemplares y en la ciudad de A Coruña hay un censo de 900.

Fuente: El País (Mai Montero y Clara Blanchar)

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