Paysandisia: nueva plaga para las palmeras

La oruga perforadora de las palmeras, Paysandisia archon, afecta a palmeras de los géneros Latania, Chamaerops y Phoenix, ocasionando junto al Picudo Rojo perdidas economicas importantes en muchos puntos de la costa mediterranea. Su predilección por Chamaerops humilis y la palmera canaria Phoenix canariensis la convierte en una grave amenaza para las poblaciones naturales de estas especies.

Su introducción en la península ha sido accidental, sospechándose que se introdujo entre 1985 y 1995 en palmeras infestadas procedentes de Argentina en Gerona y en la costa azul en Francia. Su expansión se ha producido desde las palmeras infectadas a otras palmeras, así como por la introducción de nuevas palmeras infectadas.

En la Comunidad de Madrid se detectó un foco en los términos municipales de Griñón, Cubas de la Sagra y Serranillos del Valle, apareciendo posteriormente otro foco en el municipio de Getafe.

 Su ciclo de vida puede ser anual o bianual dependiendo del momento en el que se realiza la puesta. Si ésta tiene lugar al principio de verano el ciclo será anual. Si la puesta se realiza a finales de verano u otoño el ciclo es bianual. Después de la cópula la hembra deposita los huevos en la base de la corona y en aproximadamente 15 días eclosionan las larvas. Éstas penetran en el interior del tronco de la palmera donde permanecerán hasta realizar la pupa (tras completar su desarrollo pasando por 9 estadios larvarios). Durante este proceso llegan a realizar una galería de más de metro y medio de longitud y construyen una cámara pupal conectada al exterior mediante otra galería por la que saldrá la mariposa adulta.

Las larvas se alimentan de las partes más tiernas de las palmeras, como los tallos, bulbos y frutos, y taladran el suelo para acceder a las raíces.

Evidencias de actividad de Paysandisia

  • Orificios característicos en forma de abanico en las palmas (las agujerean cuando todavía están plegadas en el interior del tronco y los orificios se aprecian cuando se abren las palmas).
  • Galerías en el tronco visibles cuando se podan las palmeras.
  • Daños al ojo de la palmera lo que impide que la palmera pueda crecer al ser el único ápice de crecimiento.
  • Orificios en el tronco y restos de crisálidas suspendidos en los orificios.
  • Arqueamiento de la palmera.

Prevención y control

La prevención es primordial en la gestión de la plaga, estableciendose un programa de revisión exhaustiva y control de las palmeras que se adquieran, sobre todo aquellas que provengan de países sudamericanos.

Si se evidencia la plaga en la palmera, se debe proceder a su enmallado e inmovilización durante la época de vuelo del adulto (entre mayo y octubre) con el fin de evitar la extensión e infestación de otras palmeras.

El empleo de insecticidas fitosanitarios irá dirigido al cogollo de la hoja de la palmera, con el fin de eliminar la larva en sus primeros estadios. El tratamiento preventivo debe repetirse durante la época activa reproductiva de la plaga (de junio a octubre) cada 30-45 días siendo necesarios entre 2-3 tratamientos anuales.

El control también se puede establecer mediante endoterapia realizando 2 tratamientos anuales, uno en primavera y otro a finales de verano. Este sistema nos permite dejar la palmera inmunizada frente a nuevos ataques.

Por último observar que la poda de las hojas afectadas únicamente elimina el daño y no elimina la plaga. En el caso de que la palmera esté gravemente afectada conviene cortarla y destruirla.

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